Se dice que la gente de los pueblos del sureste de la capital de México es muy aguerrida, en particular aquella de San Gregorio Atlapulco en Xochimilco y los milpanecos (delegación Milpa Alta). Ahora mismo se ha formado una marcha con profesores, alumnos y padres de familia provenientes de esos pueblos que apoyan al movimiento del CNTE (domingo 29 de septiembre de 2013, a las 13:00).
Es la primera vez que me toca ver una marcha por estos rumbos. La apatía se ha ido [¿?]. ------- No, no lo creo. La apatía sigue donde siempre ha estado, casi casi como elemento distintivo del la identidad mexicana. En el mitin que presencié caminaban en primera fila niños de entre 7 y 9 años de edad con pancartas y cartulinas; la consigna que gritaban era: ¡Educación gratuita! ¡Educación gratuita! Dudo del convencimiento con que lo hacían. Detrás de ellos marchaban al rededor de 3000 personas. Tal vez las cosas cambien. Sin embargo, este no es un comentario político.
La razón por la cual este fue el primer contingente que se congregó para demandar una solución es fácil: los sangregoreños no piden, resuelven a machetazos (por dejar la imagen más clara). Eso de sentarse a dialogar no les ha rendido buenos frutos.
Cuenta la historia que por ahí de los años 60 llegó a San Gregorio una invasión de paracaidistas. En el inicio habrá sido un par de familias. Luego cinco. Después diez, tal vez más. Llegaron a ocupar un terreno baldío en que solían jugar fútbol los lugareños. La invasión fue rápida y, así igual, el asalto del coraje a la comunidad.
Poco después hubo una noche en que carros de bomberos cruzaron la ciudad. Venían desde los alrededores del mercado de Sonora hasta Xochimilco. Se detuvieron en San Gregorio, justo frente al terreno baldío. Alguien había iniciado un incendio en los cuartos de láminas de cartón de los paracaidistas. ------- Problema resuelto.
Algunos asuntos necesitan chispas poquito más fuertes, punto.
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