Llueve mientras escribo esto. No es ninguna sorpresa, ha llovido todo el mes de septiembre, por lo regular llueve en este mes. No siempre. La constancia de esta lluvia sí es sorprendente.
Me presentaré. Mi nombre es Mar, soy estudiante de letras inglesas. No puedo decir que no sé cómo es que llegué a estudiar letras o más aún, inglesas. Tampoco vale mucho la respuesta, la he mencionado cientos de veces y aún así no la creo cierta. Le faltan detalles que no comento porque no conozco la manera de hacerlo. Nunca le he tenido miedo al agua, a la lluvia o a la obscuridad. Tartamudeo cuando hablo, confundo palabras, mezclo sonidos, se me traban las ideas cuando las pronuncio en voz alta. Si ando ebria, seguro que no se me entiende. Le llevo la contraria a todos por diversión inconsciente, no tomo posturas con seriedad. Tengo problemas con el espacio, el espacio limpio y el espacio ocupado. Me gustan los perros, tenía uno al que llamaba Cobra, no era anímicamente estable. Me gustan los hombres que parecen cavernícolas. No me gusta que me regalen flores. Bebo café con un chorrito de leche y algo de azúcar, leche deslactosada, por favor; café amargo solo en velorios. De niña amaba ir a los velorios en compañía de mi abuela, mi abuela la buena, hasta que ella murió y ahora solo asisto cuando me veo obligada. Sin detalles que presumir. A veces digo groserías. Odio los filmes weepies, la gente que se exprime los barros en el transporte público y a los hombres que sacan brillo a sus zapatos.
Intento no usar puntos suspensivos sin suspenso. Lea usted.
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